Quiero aprovechar este momento para recordar a mis antepasados y darles las gracias por tener una familia de trabajadores natos, emprendedores y con visión de futuro.

1.- A D. Matías López, tío de mi abuelo paterno Venancio Vázquez oriundo de Sarria., Provincia de Lugo, que llega a Madrid con 19 años en 1844. Ingresa en un obrador como aprendiz, dejando atrás un entorno familiar marcado por la pobreza.

En 1875 pone en marcha su gran obra, “La Fábrica de Chocolates Matías López” ubicada en el Escorial. Daba trabajo a 500 empleados, impregnó el Escorial de un agradable y dulce olor a chocolate como nos cuenta la historia. Además puso en marcha proyectos como “La ciudad jardín” y “la ciudad lineal”.

Por sus cuantiosas aportaciones a la Hacienda de la época fue nombrado Senador Vitalicio por Alfonso XII

En 1890 ya era visible el fruto de su trabajo y su grandeza social. Fue un Hombre que marcó las pautas que habían de seguir los industriales y comerciantes españoles de la epoca con ideas progresistas y modernas anticipándose a su tiempo.

Hombre cordial, inteligente y con un gran sentido del ahorro, conocía perfectamente el valor del capital y saber aprovechar las buenas oportunidades que se presentaban. Los sarrianos veían en él la personificación del trabajo, y por su proyección lo consideraban su paisano más universal.

Además de crear una de las fábricas más grandes del país, sus empleados disfrutaban de casas grandes y espaciosas, formación para sus hijos gratuita en la escuela de la fábrica. Creo uno de los primeros economatos para empleados a precios ventajosos.

Fomentó la política del ahorro entre sus empleados, con sistemas de retribución que cubrían todas sus necesidades y que les permitiera invertir en una vivienda, alimentación, enfermedad y jubilación.

Creó los planes de pensiones, uno de los primeros modelos de la Seguridad Social, sistemas de marketing y publicidad, convirtiéndose así en uno de los industriales más importantes de Europa.

Creó la Cámara de Comercio y llevó a la industria española a la Exposición Universal de Paris de 1889.

2.- En Segundo lugar a mi bis-abuelo Mateo López, que con espíritu conquistador y procedente de un pueblo de Guadalajara se instala en Madrid y dedica su vida a la explotación agraria e industrial.

Monta la Fábrica de ladrillos “El Tejar de Sisto”, de los que proceden la construcción de muchos de los edificios que hoy adornan Madrid.

Compra solares y levanta edificios en zonas de Madrid, que entonces para los que no tenían visión de futuro, era impensable que hoy sigan en pie en puntos estratégicos de la capital. Algunos de los edificios están en Princesa, Príncipe de Vergara, Puerta del Sol, etc.

También dedicó gran parte de su vida y de sus negocios al desarrollo rural a través de la explotación de tierras de labor en lo que hoy es Vallecas, Moratalaz, etc. Fue un gran amante de los animales.

3.- Por último mi mayor homenaje a mi padre D. Antonio Vázquez López-Fuente que supo transmitirme el espíritu de lucha de nuestros antepasados, el tesón, la honestidad, la humildad y el no rendirse nunca ante las adversidades para poder triunfar en la vida, ante cualquier reto que se nos presente y lo llevemos a término con éxito.

Sin olvidar nunca de donde venimos, quienes somos y quienes nos hicieron llegar a donde estamos.